Los 3 puntos clave para el mantenimiento de piscinas en Madrid

Las piscinas son una zona de disfrute y descanso, pero para que esto sea así hay que vigilar y cuidar el buen estado de las instalaciones y del agua. Lo aconsejable es que personal especializado se encargue de manera periódica de ello, pero, en cualquier caso, siempre es importante conocer cuáles son los puntos clave para el correcto mantenimiento de piscinas en Madrid. 

Mantenimiento de Piscinas en Madrid

Vigilancia de instalaciones y agua para el mantenimiento de piscinas en Madrid

El primer punto para disfrutar de unas instalaciones acuáticas sanas y seguras es revisar el buen estado de las instalaciones. Aquí hay que inspeccionar el vaso de la piscina para detectar posibles fugas de agua; por tanto hay que controlar las paredes y el fondo y reparar cualquier pequeña grieta o sustituir algún gresite dañado del revestimiento. 

En este punto también hay que comprobar la depuradora, los filtros, bomba y tuberías. Una pieza dañada puede provocar un daño mayor si no lo detectamos a tiempo. Además de estos elementos hay que asegurarse que los bordes de la piscina, las escaleras o duchas están en buen estado y funcionando correctamente. 

Cuidado del agua

El control de la calidad y salubridad del agua es otro de los puntos clave para el mantenimiento de piscinas en Madrid. Este cuidado del agua necesita un tipo de seguimiento específico según la función que desarrolla cada acción.

De este modo, para tener agua en perfectas condiciones para el baño hay que vigilar:

  • Regulación del pH.
  • Cloración.
  • Antialgas.
  • Floculantes. 
  • Antical. 
  • Fungicidas.
  • Productos de invernaje y de limpieza. 

Revisiones diarias y semanales para el mantenimiento de piscinas en Madrid

Por último, el tercer punto clave para el correcto mantenimiento de piscinas en Madrid hay que programar controles periódicos. La piscina es un entorno en el que interactúan muchos factores y personas. Además de la acción de los bañistas, el agua se ensucia porque caen hojas, pequeñas ramas, insectos y todo tipos de objetos. 

Esto hace que haya que realizar un mantenimiento diario en el que además de limpiar la superficie del agua, se haga un control del pH (que debe situarse entre el 7,2 y 7,6) y un control del nivel del cloro

A estas acciones hay que añadir un mantenimiento semanal más exhaustivo. En él hay que llevar a cabo una limpieza de los skimmers y de las paredes y fondo de la piscina. También hay que revisar el estado de la depuradora y limpiarla adecuadamente y reponer las pastillas de cloro y demás productos de mantenimiento. 

Con estos cuidados y controles podremos estar tranquilos y darnos el esperado baño con todas las garantías de que todo está en orden.